sábado, septiembre 02, 2006

EL FUGAZ BURDEL DE ZHIRZHA

José de la Colina, cazador de fantasmas, ha logrado desentrañar algunos de los secretos del burdel donde el erotismo se parece sospechosamente a la poesía. En el diario Milenio del domingo 27 de agosto de este año 2006 del Señor, de la Colina escribió, para nuestra edificación:

"El afamado, el evasivo, el fantasmal burdel de Zhirzha no existe durante el día ni durante todos los días de la semana, sólo durante la alta noche del sábado cuando la ciudad goza la ilusión del domingo, es decir que, según sea la orientación de los astros en el cielo nocturno, lo encuentras o no lo encuentras, pero los pocos adolescentes ciudadanos que han tenido la fortuna de hallarlo y de estar en él (aunque fuese una sola vez en sus vidas) dicen que sus fantasmas, las putas, esto es ese ramillete formado por muchachas de muy varias regiones del mundo: las melusianas de ojos de jade, las celilianas de labios de fresa, las berilesas de cinturita de avispa, las crisopasas de cuello de gacela, las sardanapélidas de ombligo espiralado, las fogosinas de caderas mareantes, las goticillas de coño de ojiva, y otras y otras de cuyo número no podría haber cuenta cierta, son fantasmas intangibles (o inconcretos, como dicen los muchachos cultos) que sólo cuando les haces el amor encarnan durante el tiempo de la cópula, de modo que entonces puedes mirarlas a los ojos y encontrar en ellos una luz a la vez muy antigua y muy nueva".

martes, agosto 22, 2006

Charla de bienvenida para alumnos de nuevo ingreso

DISCURSO DE BIENVENIDA PARA LOS ALUMNOS DE NUEVO INGRESO. AULA MAGNA DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS. UNAM.
17 Y 18 AGOSTO DEL 2006
por José Antonio Matesanz

Buenos días.
Estoy en este podio y ante este micrófono para darles a todos ustedes, estudiantes de nuevo ingreso, la bienvenida a nuestra Facultad de Filosofía y Letras.
Creo que ya estoy autorizado para ello. Entré aquí, como profesor, en 1968—apenas a tiempo para no perdérmelo—, y como estudiante, en 1960, a tiempo para gozar de un momento espléndido de esta Facultad.
Recuerdo con nostalgia, con cariño y con agradecimiento aquella Facultad pequeña, en la que había grandes profesores disertando sobre grandes temas.
Hoy, más abundante en alumnos y profesores, algo más complicada, la Facultad sigue teniendo grandes profesores disertando sobre grandes temas. A ustedes toca averiguar cuáles son esos profesores, y aprovecharlos.
Paradójicamente, a pesar de los años a veces siento que apenas estoy empezando mis actividades en la Facultad, que apenas empiezo a conocerla, y a la vez me pregunto, asombrado de mí mismo, por qué he persistido en vivir en ella durante tanto tiempo. Y he dicho vivir en ella, porque una vez que te integras, vives en la Facultad. Y una de las razones de mi tenacidad, me digo, es que la Facultad se renueva continuamente—y prueba de ello es que están aquí ustedes, empezando su experiencia facultativa—, y otra de esas razones es que también yo me renuevo. Ser profesor en la Facultad en asegurarse de tener a la mano la fuente de la eterna juventud.
Y es que la Facultad no es simplemente un trabajo: es una pasión, continuamente renovada.
Me permitiré recordarles que son ustedes un grupo privilegiado, una élite que logró entrar a la UNAM mientras muchos otros se quedaron en el camino. Son ustedes parte del 7% de los jóvenes mexicanos en edad de iniciar su licenciatura, que gozan del privilegio de esta universidad. Élite, por supuesto, en el sentido de grupo pequeño y especial, en nuestro caso no élite del dinero o de la sangre, sino élite de la inteligencia informada. Y me permito también recordarles, que esta universidad es la mejor de México, y una de las mejores en el mundo —según una clasificación de una institución inglesa está en el lugar 95 entre las 200 mejores en el mundo. Y por lo que concierne a escuelas de humanidades, esta Facultad está considerada en el 20avo lugar entre las mejores.
Facultad de Humanidades, entonces, mejor que solamente de filosofía y letras, para destacar el hecho de que aquí no solamente estudiamos filosofías y letras clásicas, letras modernas e hispánicas, sino también historias, pedagogías, geografías, estudios latinoamericanos, bibliotecologías y teatros, todas ellas en plural—la diversidad y la variedad es uno de nuestros orgullos—, todas ellas humanidades, todas ellas a la vez ciencias y artes sociales, pues todas ellas son disciplinas dignas del nombre de ciencias y de artes, y sociales porque por muy puras y universales que pretendan ser, ninguna está divorciada de contextos mexicanos y de contextos universales. Y humanidades que tienen la misión, grande entre las grandes, de formar seres humanos plenos.
Seguramente se habrán enfrentado ya al prejuicio que considera a las humanidades como cosa inútil, y si no lo han hecho ya, les recomiendo que se rían compasivamente de una idea tan imbécil y tan pretenciosamente ignorante. Si consideramos que lo útil es solamente lo que nos permite ganar cada vez más dinero, las humanidades, sin ser del todo inútiles—yo como humanista no me he muerto de hambre—, no pueden competir, digamos, con la administración de empresas, si es que hay alguna empresa que administrar. Pero si consideramos cuál es la meta última de las humanidades: la formación de seres humanos plenos, entonces estas disciplinas son de lo más útiles que podemos concebir, además de lo más urgente y necesario, dada la situación inhumana en que se encuentra el mundo, dominado por la barbarie tecnologizada. El ser humano no nace como tal ser humano, sino que se hace, se hace a lo largo de muchos años, sea en la escuela, sea en el mundo, que también es una espléndida escuela. Y no estará de más insistir en que la Facultad se encuentra en el mundo, y el mundo se encuentra en la Facultad.
Por lo demás, la forma de estar a la altura del privilegio es aprovecharlo al máximo. Y es lo que les recomiendo: aprovechen al máximo esta Facultad. De mí puedo decir que, aunque considero que llevo una vida plena, vivo también frustrado en el nivel de mi voracidad, de mi deseo de comérmelo todo, porque no tengo tiempo, materialmente no hay tiempo de asistir a todas las conferencias, a todas las obras de teatro, exhibiciones de cine, coloquios, mesas redondas, lecturas, etc. que tienen lugar aquí. Pero sí hay tiempo de ir a muchas, y hay mucho donde ejercitar esa suprema capacidad humana de elegir. Me decía hace poco una profesora que hay tantos carteles en las paredes de la Facultad que ha optado por no leer ninguno. Yo no me decido a bajar la cabeza, ignorando el enorme desplegado de carteles que anuncian actividades interesantes, y me entero de lo que está sucediendo, y puedo entonces elegir qué tomar entre la enorme riqueza de la Facultad, entre el derroche de conocimientos de que hace gala y que pone a mi alcance.
Si la aprovechan, la Facultad los facultará para darle un curso positivo a la enorme energía mental de sus más o menos veinte años, de manera que satisfagan las urgentes necesidades intelectuales, e incluso vitales, que su edad les plantea, por una parte, y los prepare para satisfacer las necesidades que les planteará su futuro.
Creo que no me equivoco al suponer en ustedes un impulso—y espero que les dure toda la vida—, hacia una participación cada vez mayor en la transformación del mundo, un deseo ferviente de aportar su voz a la creación de un mundo más justo, en el que todos sin excepción puedan realizar sus potencias, su creatividad, y me atrevo incluso a decir, su felicidad.
Están ustedes a punto de empezar a apropiarse de un conjunto de valores humanistas, universales, vistos y concretados desde nuestro conflictivo México, desde Nuestra doliente América Latina: libertad, igualdad, fraternidad, justicia, equidad, verdad, bondad, belleza,…y agreguen ustedes las que no tengo tiempo de nombrar, palabras y contenidos todos que, a pesar del desgaste de las palabras y de los desmentidos que puedan darnos ciertas realidades, siguen teniendo validez plena como utopías realizables. Soy de los que creen que las utopías están vivas y son realizables.
Están ustedes en proceso de integrarse a un mundo cada vez más complejo y conflictivo, para lo cual resulta invaluable lo que puede darles la Facultad.
Tienen ante sí dos tareas magníficas: Llevar a buen puerto la tarea de su realización personal, y a buen puerto también la de su realización social, política y cultural, que exigen nuestros tiempos y los tiempos por venir. Aprovechen ustedes la Facultad para lograrlo.
Les deseo muy buena suerte.
Muchas gracias.

sábado, marzo 18, 2006

Parto

Amiga que sabe escuchar y advertir sobre los peligros del abismo. ¿No será esto un nuevo parto? En todo caso, un nuevo poema: Parto, dedicado a María Luisa:

PARTO
Para María Luisa

Llegó el momento.
La flor madura.
Obedezco al canto de la especie
tentación impuesta
aunque sí pedí nacer.
Abandono esta tiniebla húmeda y cremosa
fundida en mi mismo
mi propia piel
cómoda al infinito.
¿Qué me espera que tanto me apresuro?
Me lanzo cabeza abajo
abro a fuerzas el puente
ay, tan angosto.
El aire me desgarra.
Me he olvidado quién soy.

domingo, febrero 26, 2006

Fiesta bárbara

DE LA SERIE RANCHERAS

FIESTA BÁRBARA

Se difundió el rumor entre los rancheros: “¡Habrá capada en el Huizechal!”, y se reúnen puntuales. Se trata de unos noventa toretes, casi de año, y hay que caparlos antes de que vengan los nortes. Capados, su carne será más suave, y no andarán brincándole a las vacas. Si acaso, se montarán entre sí. Y con los nortes se ponen debiluchos.
Empieza la faena, y es admirable tanta habilidad. Los caballos cooperan; saben cuándo afianzarse para detener el jalón del torete, cuándo apresurarse para evitar que deshaga el pial; están siendo juzgados por el ojo del patrón –no pierde pisada--, y más importante por sus propios jinetes.
Primero, lazo al pescuezo, mejor si sólo agarra los cuernos; así no se ahogará demasiado, aunque no importa.
Las reatas dibujan círculos airosos. Después, aprisionado el pescuezo o los cuernos sigue el pial trasero: el lazo cae sobre las caderas, después hay que mover al torete para que en operación relámpago, espuelazo al caballo, el vaquero tense la cuerda y aprisione las patas. El animal se derrumba, los ojos volteados hacia arriba, media lengua de fuera. ¿Prevé lo que sigue?
El vaquero se acerca, navaja toledana en mano. Toma la bolsa de los testículos, los empuja hacia arriba y de un solo tajo la secciona. El trozo de piel puede arrojarlo a los perros que están listos para pescarlos al aire, siempre de lejos, pues si se acercan entorpecen la operación y pueden llevarse una patada. El vaquero saca uno de los testículos—suelen ser muy grandes y alargados--, y con la punta separa a lo largo una membrana interna. Luego localiza los nervios y los jala hasta que dan de sí, y entonces los corta lo más cerca del cuerpo que se pueda. Luego desprende el testículo y lo deposita en una cubeta, que se va llenando conforme crece el día –entre gritos, sangre y polvo—y tiene así las manos libres para hacer la misma operación con el otro. A veces el torete muge, un mugido estrangulado a medias. Para terminar se le suelta primero el lazo del cuello; el de las patas se deshace por sí solo cuando el torete se levanta. ¿Además de herido, está humillado? Se levanta cabeza gacha, mirando de lado.
No es momento de expresar inoportunas simpatías. Un vaquero—quizá el menos hábil para menesteres de hombres—ha hecho lumbre, puesto un comal, y asado unos cuantos testículos –les dicen criadillas y es fama que son una exquisitez—; a la hora del almuerzo serán comidas alegremente, con tortillas y salsas traídas del rancho.
Terminada la faena, después de horas de sudor, sangre, polvo y trabajo rudo, los vaqueros y los vecinos que vinieron a ayudar y lucir sus habilidades se retiran felices llevando cada quien una cubeta con su botín de criadillas.
En la mesa del patrón no faltará algún invitado que las pruebe por primera vez. Aleccionada la familia entera, nadie le informará qué está comiendo hasta que haya acabado su plato, y se le dirá –si insiste—, que lo que ha comido son “ostras de montaña”.

viernes, febrero 17, 2006

¡Pinche gachupín pendejo!

NUEVO CAPATAZ

--¡Pinche gachupín pendejo, ora verá!--. El nuevo capataz, apenas importado por el patrón, acabadito de brincar el charco con todo y familia, ha pedido que le ensillen un caballo. Sonrisas cómplices, irónicas. Los vaqueros se codean, expectantes. Le ensillaron al Trueno, que nadie ha podido montar.
En preñado silencio lo vieron revisar silla, pretal, caronas, freno, y subirse al caballo de un salto. Un reparo, dos, tres, cinco, Trueno brincó las trancas, desapareció corcoveando. Al rato vieron regresar a Laureano Álvaro muy sereno, jinete en Trueno enamorado. –Este caballo es mío –anunció el gachupín, y de ahí en adelante fue su montura. ¡Qué iban a saber que Laureano había sido desbravador de caballos en el ejército español!

miércoles, febrero 15, 2006

Un resumen de conferencia sobre historia

La política del gobierno mexicano hacia la República española: del Maximato a López Portillo, 1931-1978: contextos y circunstancias.

Por José Antonio Matesanz

De 1931 a 1978 los gobiernos mexicanos mantuvieron una relación muy especial con la República española. Fueron 47 años que de múltiples maneras constituyen hoy un ejemplo de política de largo aliento, firme y coherente. Se trata de un tiempo largo, en el que se da, a pesar de todas sus diferencias en tiempos y estilos, “una" política.
Hay contextos “permanentes” en México, o por lo menos existentes al momento de la proclamación de la República en 1931, y hay contextos que en su momento, en el correr de los hechos “menudos” de la historia, pueden parecer “circunstanciales”, es decir son históricos, pasajeros, pero que se van estableciendo como contextos a lo largo de esos años, e influyendo en la continuidad de una política.
Un contexto que hay que tener siempre en cuenta es que por sus historias en común, lo que sucediera en la península tenía una resonancia muy especial en México, fuera porque apoyaba disputas y discusiones numerosas y apasionadas entre hispanófilos e hispanófobos –de los cuales hay toda una rica historia en México--, fuera para provocar acciones gubernamentales o grandes disputas en la sociedad mexicana.
La proclamación de la República española recibió el beneplácito de los gobiernos del Maximato, y la República respondió en especie apadrinando la entrada de México en la Sociedad de Naciones. Por fortuna el país contaba con un equipo de diplomáticos excepcional. La Nueva República fue recibida ¡por fin! como hermana de un numeroso grupo de Repúblicas americanas.
Del 31 al 36 se tejieron numerosos hilos de simpatía y contactos personales e incluso comerciales entre mexicanos y españoles. La guerra civil española, a su vez, aceleró el pulso de las relaciones entre la República y México, gobernado en esos años por el Gral. Lázaro Cárdenas, quien estableció la norma, comprometiéndose de múltiples maneras en sus apoyos a la República: venta de armas y alimentos; defensa jurídica de los derechos de la República en la Sociedad de Naciones; intentos de servir de intermediario en sus compras de material de guerra; recepción de los Niños de Morelia; apertura del país a los republicanos derrotados, etcétera.
Después del arribo a México de miles de españoles republicanos, aun con el mundo en guerra, y con miles de refugiados en Francia, el gobierno del Gral. Ávila Camacho pudo proteger en territorio francés los intereses de la República: ahí está la admirable actuación de Luis I. Rodríguez. Aunque intervino en el manejo de los dineros de la República, en formas que no gustaron a todo mundo, en 1945 el propio General autorizó que el gobierno de la República se reconstituyese en el exilio en territorio mexicano, y se le entregasen sus dineros. De ahí en adelante, sexenio tras sexenio, los gobiernos mexicanos del “desarrollo estabilizador” y de la “presidencia imperial”, con sus altas y sus bajas, (los coqueteos de Alemán para reconocer a Franco y “caso Gallostra”, las reacciones de Echeverría, etc.) mantuvieron las relaciones con el gobierno de la República española en exilio, hasta que el Lic. José López Portillo decidió suspenderlas en 1978.
Una larga historia que puede explicarse por razones múltiples: identificaciones ideológicas, simpatías, defensa de intereses, amistades personales, compromisos mutuos, complicidades, visión política de largo plazo.

lunes, noviembre 28, 2005

Invitación a conferencia

A todos los poetas de Cardo, y a quien pueda interesarse: una cordial invitación a la conferencia "El franquismo", el martes 29 de noviembre, a las 6 de la tarde--no demasiado en punto--en el Aula Magna de la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. El conferencista seré yo, José A. Matesanz, mejor conocido, por algunos amigos, como Amaradás.

lunes, octubre 31, 2005

Raquel

Raquel

Alquimia de amante y guerrillera.
Opulenta criatura
va por el mundo siendo ella
continuada sorpresa
maravilla para todos, menos para ella
pues lo único que tiene que ser es ser.
Enciende soles con sus risas
y se oyen hasta Neptuno y Plutón.
Emite ondas y partículas eróticas
luz que se difunde
desde su figura chignahuapense
llenita donde se debe.
Reparte palmetazos de dómine podadora
adobados con amor y chile
respetando tu libertad, y la suya.
A veces sus afirmaciones ex cátedra son urbi et orbe.
Baila como ménade adoradora de Dionisos
bebe como cosaco
mientras filosofa sobre lo humano y lo divino.

viernes, octubre 28, 2005

Belleza contundente. Manes y penates susurran mensajes centenarios. La voz es huaxteca, pero la tripa es española, y aquí no tiene más remedio que surgir. Pero no se impone, más bien seduce. La ciudad imperial se ofrece luminosa--cielos velazqueños, casi tan bellos como los velasqueños: es octubre en Madrid, y el viento corre fresco y nos vigoriza las mañanas y las noches--, bella, limpia, renovada, vibrante, fácil de recorrer--el servivio de metro y camiones es claro y se puede consultar en cualquier parte. Estos cabrones sí saben lo que es recibir turistas, no por nada el turismo les aportó tantas divisas cuando estaban pobres y se las aporta ahora que están ricos. ¡España rica, bien comida, consumista! Yo la ví por primera vez allá en el invierno de 1964, y estaba pobre--eso sí, bien abrigada-- y el generalísimo acababa de dar su último chaquetazo, y había entregado la economía a los técnicos del Opus. Empezaba el desarrollo: ¡qué joda, las dictaduras son factor de modernización!
Hoy, multitudes coloridas y jóvenes. 3 bares por cuadra. Gente guapa. Se come y se bebe bien en casi cualquier parte. Maravillosas tiendas, precios de primer mundo. Las librerías, alucinantes: tengo que mordérmelos para no comprar todo lo que se me antoja. Museos espléndidos, y los turistas, eventualmente, se quitan y puedes ver: Velázquez, Goyas, Grecos, Boscos, Fra Angélicos, Rubens, Zurbaranes, Tizianos, Picassos, Mirós, etcétera, etcétera. (Continuará)

A la caza de intangibles

miércoles, septiembre 21, 2005

José de la Colina escribió esto para nosotros:
"El burdel fantasmal regentado por doña Carolina Invernizzio en la ciudad de Ramusia no existe durante el día ni en seis de los siete días de la semana, existe tan sólo durante la noche del sábado y se le encuentra en una zona de la ciudad que nunca es la mism, es decir que lo encuentras o no lo encuentras, según seas afortunado o no, y los pocos ciudadanos que han tenido la fortuna de hallarlo y estar en él (pero sólo una vez en sus vidas) luego, con el susurro característico de quienes fuesen socios de un club selectivo y secreto, cuentan en los bares que es el mejor burdel del mundo y que sus putas fantasmas, mujeres muy bellas y bien formadas, pero de cuerpos abstractos en los que sólo son concretos los coños, poseen una sabiduría erótica que se acerca deliciosa pero peligrosamente a la Poesía". Milenio diario, 28 agosto 2005.

martes, agosto 30, 2005

Comentario de Dolores Castro

Esto fue lo que dijo Dolores en la presentación de mi libro en La Casa del Poeta: ella misma me entregó su texto. ¿Cómo agradecérselo? Compartiéndolo: de esa manera la tendrán a ella y a mí. Me atrevo a hablar por todos: los poetas anhelamos entregarnos. Quien se anime al albur, órale. Ella dijo:
"José Antonio Matesanz: A la caza de intangibles. ¿Quién puede atreverse a intentar esta hazaña? Pregúntenselo a un poeta. A José Antonio, que hoy está presente.
Si no se atreven pueden seguir mi camino. Este poeta no tiene la costumbre de ver cuanto le circunda. Él se dedica a contemplar. No sé cuál sea la raíz de esta palabra, pero imagino que mucho tiene que referirse a templar con; a ver lo filtrado por los sentidos y templado por la inteligencia, la emotividad y la intuición, en un espacio templado por el ritmo más profundo de lo esencial, y en donde la imaginación complementa lo que la vista no alcanza.
En una especie de buceo anímico, el poeta arranca desde el fondo una realidad para llevarla a la superficie y mostrarla con nuevas luces de vida perdurable; expresa lo que rescató del fondo de su conciencia, de su experiencia vital, de su vivencia en la poesía.
Esta poesía además, está teñida con un hermoso sentido del humor y un acercamiento a la vida del campo, y su animación; porque es la suya poesía en movimiento así sea en el corral de las vacas, o en algún episodio de caballero sobre un caballo más o menos caudaloso, o en la forma experimentada de calcular el tiempo de los campesinos. También, como Miguel de Montaigne, reconoce que el miedo tiene su propia velocidad, sea para mover hombres, o caballos.
Conserva en Corridos el vuelo del habla popular, y siempre la ironía del dolor de una madre, no por la muerte del hijo, sino por el número de puñaladas que causó su muerte. O bien, ante la pelea de unas damas comenta: 'Y quedé fascinado, más que por los golpes, por la cruda muestra de pasión'.
Decires y Cantares nos introduce en el pleno ámbito de la poesía lírica:
'Tocado por la belleza del mundo
salgo de mi centro
o mejor dicho entro en él
enternecido y afiebrado'.
Uno de los más hermosos textos de este poemario es Impresión. Entrando en el río. Muestra de la vitalidad de la expresión, es para sus lectores la impresión de la frescura, del fondo limoso que pisa, y de la gozosa sensación de internarse en cuerpo y espacio del agua.
'Poso mi planta cautelosamente en el limo del fondo, no sea que un vidrio roto, una lata oxidada me corten y me ofrezcan la sorpresa del tétanos, siempre presente, y siempre--casi--obedecida la voz de la madre. Sensualmente viscoso se abre entre mis dedos, me acaricia, crema miel, precursora de otras, más adultas. Avanzo. Cuando el agua me llega a la cintura, me arrojo al abrazo de las ondas, que me reciben, como siempre, abiertas y gozosas'.
Es así como, después, podemos internarnos en su río, río que fluye a la vez dentro y fuera del poeta:
Nací a tu orilla y tus aguas me nutren.
Soy de ti, eres de mí.
Estás en el trasfondo, en la superficie de lo que soy,
de lo que quiero ser.
José Antonio Matesanz sabe decir a tiempo y callar a tiempo; así la emoción de Mirándote dormir crece hasta acrecentarse en un final que cada lector completa.
Imaginación, ironía, dos líneas que sólo la inteligencia puede extender, se manifiestan en todo el poemario, en el Monólogo de Antinoo muerto, por ejemplo, o en Disperso; porque el poeta sale de noche A la caza de intangibles, y encuentra satisfacción, gozo de ser, y palabras resplandecientes para expresarlo.
Fernando Pessoa destaca el papel de la inteligencia en la poesía. En las páginas de este libro aparece en constantes brillos, sobre todo, de ironía. Cada poema arranca una sonrisa, mientras va ascendiendo desde anhelos de alabanza sobre el mundo y avidez de gozo de infinitudes a la cita final:
Celia Cruz y Johnny Pacheco dixit:
Qué pena me da tu caso,
lo tuyo es mental.
El poeta, ante los fuegos del deseo, aquilata la curva de su ascenso y cumplimiento, verano y otoño.
En una original Carta a Dios, queda de manifiesto su fuerza expresiva y su estilo personalísimo.
En el último poema de este libro nos hace partícipes de una experiencia religiosa de participación en la gracia divina.
A la cacería de intangibles fue José Antonio Matesanz, y regresó con ardientes trofeos, luminosos poemas, con luz de gracia, de inteligencia, de poesía."

sábado, agosto 20, 2005

Por razones que pueden ser obvias, se me quedó una línea de St John Perse: "Ay vejez, y cómo nos engañas: Nos prometes un camino de cenizas y nos das un camino de brasas". Y así es: atestiguo cómo el mundo se transforma en un cúmulo de brasas, que recojo una tras otra sin importar que mis manos se llaguen y que el fuego me llegue a los huesos: así se calientan. De vez en cuando, un viento rapaz sopla sobre esas brasas, y de cuando en cuando se levanta una llama. Vejez, verde vejez, por los escondrijos de mis pechos soplan aires húmedos, tibios, que dejan apenas un rocío ligero hecho de deseos ignorantes de límite y de moral. Privilegio: Me embriago con el púrpura y el naranja de mis flores, con la presencia masiva de un adolescente, con el óvalo impositivo de las nalgas de las pollitas que, por fortuna impúdicas e inconscientes, se bajan los pantalones en público cada vez más. Observo el proceso con atención.

viernes, julio 22, 2005

Poema de Quevedo

Es muy conocido, pero ahí les va, porque es maraviloso y de vez en cuando tengo la tentación de identificarme con él.
Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;

vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

Transformación

¡Hola! Empiezo esta aventura, de la mano de un hada azul que me convertirá en ser humano.
¡Dejaré de sert piedra!--ya no de madera.